Las mejores ideas para reformar el jardín

Con la llegada del buen tiempo, es el momento para comenzar a reformar el jardín. Después de un largo invierno, el jardín ha sufrido grandes inclemencias y abandono. El viento, la lluvia y el frío ha provocado que los habitantes de la casa no hayan prestado demasiada atención a los problemas que el jardín estaba padeciendo.

Los jardines crecen, y pasado un tiempo se comienza a padecer los errores y los descuidos del pasado. El  inicio del periodo estival es el mejor para intentar solucionar todos aquellos problemas que empiezan a dar la falta de planificación que se tuvo en su día. Al igual que ocurre con las casas, los jardines deben ser diseñados y estructurados de manera correcta y armoniosa.

Los árboles, las mesas o la piscina no pueden ser colocados de manera aleatoria, pues puede afectar de forma colateral a la infraestructura de la casa. Es habitual que las personas a la hora de reformar una casa, en lo último que piensan es en la distribución que tiene que tener el jardín. No pensar en la organización del mismo puede traer problemas a largo plazo.

Claves para reformar el jardín

Una de las claves al plantear la reforma de un espacio exterior, como cuando barajamos la posibilidad de reformar nuestro jardín que ya tiene varios años de deterioro, es plantear una intervención que mejore el espacio, sin eliminar las ventajas que supone el paso del tiempo: como son algunas plantas y árboles que ya han conseguido alcanzar un tamaño considerable.

Al reformar el jardín es importante tratar de salvar los elementos que merezcan la pena, ya sean solería o maderas, de esta forma los costes serán menores. Reformar el jardín no tiene por qué implicar deshacerse de todo lo que ya había, sino poder reutilizar todo lo que se encuentre en buen estado para darle un toque único al espacio. En este caso, lo mejor que se puede hacer es mezclar lo viejo con aquellos elementos nuevos que se quieran añadir. De esta manera no se perderá la esencia.

Es diferente realizar la reforma de un jardín partiendo desde cero, a ejecutar una en la que la infraestructura ya se encuentre montada. Siempre será más complicada la segunda opción, pues en muchas ocasiones las decisiones anteriores conllevan  aún más esfuerzo. Suele pasar que en el pasado se plantaron árboles cerca de la fachada y ahora con el paso del tiempo estos han crecido y sus ramas o raíces amenazan la infraestructura de la casa.

Claves para comenzar un jardín

Antes de comenzar a realizar la reforma del jardín hay que pensar que este tiene muchos y variados usos, por eso es necesario acomodarlo a las necesidades individuales de cada habitante.

Antes de realizar el diseño, sería necesario contactar con personal especializado reformas o en arquitectura de jardines. Como se comentaba en el punto anterior, realizar distribuciones de manera aleatoria puede traer problemas en el futuro.

La piscina debe estar al sol

Es la infraestructura más importante, pues una vez hecha, las posibilidades de cambiarla de lugar serán prácticamente nulas. Debe ir en una zona donde del sol dure la mayor parte del día. De esta forma, el agua se aclimatará y los habitantes de la casa podrán tomar el sol cerca de ella.

Organización de plantas y árboles

Una vez fijada la piscina, se valorará qué lugares serán los más óptimos para colocar los árboles. Estos son utilizados para dar sombra, pero se debe tener presente que no cualquier árbol vale para plantarlo en un jardín. Hay tener en cuenta una serie de características antes de decidirse por una especie. En función del clima y del lugar donde vayan a ser colocados, habrá que pensar: si las raíces crecen en vertical u horizontal, si son de hoja perenne o caduca, si ofrece algún tipo de fruto o si sus semillas son secas o carnosas.

Otro de los errores más habituales que se suelen cometer en el diseño de un jardín, es en relación a las plantas o flores. Al igual que pasaba con la piscina, las flores también necesitan en su mayoría sol pero también sombra. Hay que buscar los lugares ideales para cada especie y no colocarlas solo en función del gusto individual. Cada flor y cada planta poseen unas peculiaridades propias y si estas necesidades no son cubiertas, acabarán por morir o por no florecer.