Cómo hacer una reforma por fases I

Hacer una reforma por fases variará de acuerdo a las necesidades que tengas y al estado en el que se encuentre la vivienda. Las casas pierden funcionalidad, se quedan antiguas o sufren desperfectos con el paso de los años. Esto hace que las familias que habitan en ellas se sientan incómodas por no poder satisfacer allí  sus necesidades.

El problema es que las reformas integrales son una tarea ardua de afrontar, que implica tener que invertir una gran cantidad de tiempo y dinero para finalizarlas. Las casas son el núcleo de cada familia, en ellas pasan la mayor parte de su tiempo, y que este sea de calidad dependerá de si su vivienda se adapta a sus necesidades y si en cambio invierten demasiado tiempo en buscar, limpiar y organizar todo por falta de espacio. Lo mejor es hacer una reforma por fases, sobre todo si te tienes que quedar en la vivienda mientras esta se realiza. De esta forma, no será tan agobiante y se podrá vivir allí durante el proceso, aunque, no vamos a engañarnos, esto tampoco será fácil.

Nuestro equipo de Reformas Granada está a disposición de todo aquel que necesite asesoramiento sobre cómo comenzar a reformar su casa y los pasos que pueden seguirse para hacer una reforma por fases y que el resultado sea el deseado.

Por dónde empezar en una reforma por fases

A continuación, se analiza cómo se puede realizar una reforma por fases para que todo resulte más ameno y que el resultado final sea el deseado por los propietarios de la vivienda.

1. El temido baño

Junto con la cocina, es una de las estancias por las que se suele comenzar, dado que es de los espacios más importantes y a la vez de los que más se desgastan por el uso. Además, al ser estancias independientes del resto de la casa, pues los materiales que allí se usan, como pavimentos o revestimientos, son de otras características.

Lo habitual es empezar por los derribos y las instalaciones, para seguir por el plato de ducha, los sanitarios y las baldosas, dejando la colocación del mobiliario para el final.

2. La cocina

Si se ha empezado por el baño, lo habitual es seguir por la cocina, o a la inversa. Esta remodelación se puede hacer de dos formas: unos prefieren colocar los muebles y así ir sobre seguro en cuántas baldosas van a necesitar, otros prefieren alicatar todo y luego ver cómo reubicar los muebles que tienen.

Es importante medir y colocar cada pieza en su lugar para que quede todo armonioso. Si la cocina es abierta o semiabierta, una isla y un buen extractor serán los elementos claves para lograr un espacio cómodo y sin olores, que toda la familia pueda disfrutar.

Hablando de cocinas abiertas, si lo que se desea es abrirla, la obra será algo mayor: habrá que estudiar cómo unificar los pavimentos o cómo crear una barrera entre una estancia y otra. Al tirar un tabique es posible que algunas instalaciones, como los enchufes, se vean afectadas. Además habría que unificar las reformas de salón y cocina, dado que ambas se verán afectadas por la pérdida de una pared.

3. Nadie quiere pensar en el suelo

Tras reformar la cocina y el baño, el siguiente paso es mirar hacia abajo y ver qué hacer con el suelo. Si se desea unificarlo con el resto de los espacios de la casa, lo más recomendable es instalarlo todo de una vez. Es preferible comprar toda la partida junta para evitar que se agote y tener diferentes losas en la casa. No importa que la instales de golpe o por estancias, es mejor hacer números y adquirir todas las que sean necesarias a la vez.

4. Nadie piensa en las puertas

Siempre será necesario hacerles algún cambio a las puertas, tanto si quieres renovarlas como aprovecharlas. Si la nueva solería se ha puesto encima de la anterior, esto hará que el suelo esté más alto, lo que dejará a las puertas más largas de lo necesario. Si las cambias, podrás elegir una nueva medida; pero si las reciclas, habrá que cortarlas para adaptarlas a la nueva altura con la que cuenta la casa.